LAS RAÍCES DE NUESTRO INTERIOR

Un duelo oculto, inseguridades y dolores por dejar trabajo, familia, amigos y ciudad

TEXTO DE MARÍA TERESA NÚÑEZ DE ARENAS AGUIRRE

Teresa Núñez de Arenas Aguirre

Terapeuta y Maestra de Reiki


Yo tenía 25 años cuando dejé mi pueblo Daimiel para venirme a vivir a Madrid y aunque han pasado muchos años desde entonces todavía puedo recordar que me vine enamorada y con esa mezcla de ilusión, miedo y ganas de empezar una nueva vida convencida de estar tomando una buena decisión. Cuando eres joven imaginas las cosas muy distintas a como luego suceden, que habrá momentos complicados sí, pero nadie te explica lo que duele dejar atrás no solo un lugar, sino también una parte de ti.


En Daimiel tenía mi vida, mi familia, mis amigos, mis costumbres, mis raíces y mi trabajo como peluquera en un negocio propio que me iba muy bien. Allí me sentía útil, segura, independiente y un día decidí dejarlo todo. No fue una decisión obligada. Fue una decisión tomada entre mi marido y yo, desde el amor y la ilusión de formar una vida juntos, pero a veces puedes tomar una decisión convencida y aun así sufrir las consecuencias emocionales de esa decisión (eso he tardado muchos años en entenderlo).


Cuando llegué a Madrid todo el mundo pensaba que me había adaptado muy bien y quizá yo también lo pensaba, seguía adelante, conocía gente. Cuando me quedé embarazada tuve que dejar de trabajar. Desde fuera todo parecía que estaba bien, pero por dentro no era así, porque una cosa es acostumbrarse y otra muy distinta es aceptar ese cambio y yo ahora sé que nunca llegué a aceptarlo del todo. Durante muchos años me convencí de que tenía que estar bien, de que aquella vida era la que yo había elegido y que no tenía derecho a sentir tristeza o vacío, pero las emociones que no se escuchan se quedan dentro no desaparecen y con el tiempo pesan. Yo siempre había sido una persona echada para delante o al menos esa era la imagen que daba y todavía hoy creo que mucha gente sigue viéndome así, pero la verdad es que yo llevaba dentro muchísimas inseguridades, demasiadas.


Ser madre ha sido para mí lo más importante de mi vida, pero también fue un momento muy duro emocionalmente para mí, porque ahí fue cuando sentí de verdad lo sola que estaba, lejos de mis raíces. No tenía a mi familia cerca ni la tranquilidad de saber que tienes el apoyo de tus seres queridos si los necesitas, y eso pesa mucho, más de lo que parece. Tuve que dejar de trabajar, de ser independiente, eso también fue un gran cambio en mi vida y con el paso del tiempo también llegaron épocas económicamente muy difíciles, de mucha preocupación, incertidumbre y mucho miedo. Ahí empezó algo que no sabía gestionar: rabia, frustración, impotencia… Aunque hoy me cuesta reconocerlo durante muchos años culpé a mi marido de nuestra situación. En mi cabeza siempre estaba la misma idea: “Si nos hubiéramos quedado en el pueblo nuestra vida hubiera sido diferente”. Esas emociones se convirtieron en inseguridades, ansiedad, dolores que terminaban reflejándose en mi cuerpo y en ese duelo silencioso que no me había permitido. Lo peor de todo es que yo ni siquiera era consciente, no lo entendía.


Un día Reiki apareció en mi vida y digo apareció porque fue así, yo no llegué a Reiki buscando una terapia, ni pensando que iba a cambiar mi vida, simplemente llegó y empezó a abrir dentro de mí lugares que llevaban años cerrados y que yo había evitado mirar. Poco a poco empecé a escucharme de verdad, parece sencillo, pero no lo es, escucharse de verdad da miedo. Empecé a darme cuenta de que muchas inseguridades no venían del presente, venían de heridas emocionales que nunca había aceptado como tristeza o rabia. Empecé a reconocer creencias que me limitaban sin ser consciente de ello y sobre todo entendí que no había hecho las paces conmigo misma, una parte de mi seguía enfadada con la vida, con las circunstancias.


Reiki no ha convertido mi vida en perfecta, pero me ha ayudado a reconocer emociones, a dejar de cargar culpas, no ha sido ni fácil, ni rápido, ni mágico, ha sido un camino de mucha conciencia, lágrimas y mirar de frente cosas que dolían. Me ha hecho valorar lo que ya tenía. He formado una familia maravillosa, he crecido, he aprendido y aunque muchas cosas no salieron como aquella chica de 25 años imaginó, también había cosas que no estaba siendo capaz de ver. Reiki ha sido la puerta que me ha hecho volver a mí, a hacer las paces conmigo misma y entender que las raíces no son solo el lugar del que venimos, sino también todo aquello que seguimos llevando dentro.

> TERAPEUTA

Si quieres recibir Reiki y acompañamiento terapéutico con la Terapeuta y Maestra de Reiki, María Teresa Núñez de Arenas Aguirrepuedes ponerte en contacto con nosotros y preguntar por ella. Estaremos encantados de poderte informar sobre sus tratamientos y tarifas.


> ☎ +34 682 89 35 15


> DÓNDE ESTAMOS

A nuestro Centro Terapéutico nos llegan personas de toda la Comunidad de Madrid y de distintas provincias de España. 


Se encuentra en la calle Río Ebro 5, en Móstoles (Madrid) , justo a la salida del metro Hospital de Móstoles (línea 12). Cuenta con aparcamiento gratuito a pie de calle.


> 📍 Ver mapa .


> SESIONES A DISTANCIA

Si eres de fuera de la Comunidad de Madrid, podemos también hacer las sesiones de Reiki a distancia, sin tenerte que desplazar. 


Atendemos a personas de toda España, Europa y Latinoamérica. Consúltanos y te informamos.


> 🌍  Más información .


> PIDE CITA

Nos gustaría conocerte y saber cómo estás. Estamos disponibles para resolver las dudas que tengas, conocer nuestras tarifas o pedir una cita. 


Puedes llamarnos por teléfono o contactarnos vía WhatsApp o Telegram:

 

> ☎ +34 682 89 35 15