SOLO POR HOY, SÉ AMABLE
Escuchar y sentir las emociones de los demás para mejorar las relaciones
TEXTO DE LAURA DE FRUTOS MARTÍNEZ

Maestra de Reiki
Cuando Desde que practico Reiki, se ha despertado en mí una escucha más profunda en las conversaciones con las personas que me rodean. Siento que soy capaz de percibir con mayor claridad las emociones de los demás, como si mi sensibilidad y mi empatía estuvieran a flor de piel. Y no solo me sucede en las relaciones personales, sino también en aquellas más superficiales o cotidianas. Este fin de semana, sin ir más lejos, he estado de viaje con mis dos hermanas. Yo soy la mediana. Mi hermana mayor padece una enfermedad degenerativa y, durante el viaje, tuvo alguna recaída.
Mientras escuchaba conversar a mis hermanas y expresar sus opiniones sobre los distintos temas que iban surgiendo, podía percibir la frustración de cada una, aunque la manifestaran de maneras diferentes: una a través de las lágrimas y la otra adoptando una actitud defensiva y expresando abiertamente aquello que le molestaba. A través de esa escucha, era capaz de ver el alma herida de cada una y comprender cómo, en lugar de acercarlas, sus emociones y sus diferentes maneras de afrontar la situación las distanciaban por momentos. Una necesita el reconocimiento y la empatía de los demás ante su dolor físico y su incapacidad progresiva. La otra, que pasa mucho tiempo junto a ella, necesita que la enfermedad deje de ocupar el centro de sus vidas para poder seguir avanzando.
Creo que algo que podría cambiar profundamente esta situación es la relación que mi hermana mayor mantiene con su enfermedad. Una relación marcada por el odio, la tristeza y la impotencia. Emociones totalmente comprensibles y legítimas, pero que, al mismo tiempo, le impiden disfrutar de los buenos momentos que todavía tiene por delante. Cada vez que encontraba una oportunidad para intervenir, intentaba ayudarlas a comprenderse mutuamente, reformulando sus argumentos desde una perspectiva más neutral y buscando aquello que pudiera acercarlas, en lugar de alimentar sus diferencias.
Antes de alcanzar la Maestría de Reiki, no era tan consciente de las emociones de las personas que me rodeaban ni de cómo estas influían en sus relaciones.
Hoy me siento afortunada porque, gracias al Reiki y a sus Principios, que intento aplicar cada día en mi vida, he aprendido a vivir lo que sucede a mi alrededor desde un lugar más sereno, con mayor comprensión y agradecimiento. Esto me permite conversar desde la calma y expresarme con más claridad, dejando a un lado los rencores, las frustraciones y los enfados. No se trata de ignorar lo que sentimos ni de restar importancia a nuestras emociones, sino de comprender a todas las partes sin juzgarlas, tratando de mirar más allá de las palabras y de las reacciones.
Esta misma transformación también se refleja en mi trabajo. Como comercial, me relaciono a diario con muchísimas personas, tanto presencialmente como por teléfono, WhatsApp o correo electrónico. Hace unos días, durante una visita a un cliente, lo primero que hizo fue expresar su malestar por la demora de la central en atender sus necesidades. Sus comentarios me pillaron de sorpresa, fueron duros y su actitud reflejaba un evidente enfado que, en aquel momento, dirigía hacia mí. Le escuché atentamente, sin interrumpirle. Cuando terminó, le respondí que precisamente estaba allí para intentar solucionar esos problemas y mejorar nuestras relaciones comerciales. Para mí, le expliqué, esas críticas me las tomaba como críticas constructivas, y que gracias a ellas me permitían identificar aquellos aspectos en los que tanto yo como mi empresa debíamos mejorar. Por eso, le agradecí que expresara sus inquietudes. Sin conocerlas, difícilmente podríamos saber qué necesitábamos cambiar. El cambio en su expresión fue inmediato. Suavizó el gesto, relajó el tono de voz y comenzó a hablarme de una oferta que teníamos pendiente. Poco a poco, retomamos la conversación desde la serenidad y el entendimiento. Al salir de aquella visita, sentí que lo había hecho bien. No porque hubiera evitado enfadarme, porque no hubiera criticado al cliente o porque hubiera dejado de atender sus necesidades. Me sentí satisfecha por haber conseguido que la conversación cambiara de rumbo sin alterarme ni dejar que su actitud me afectara. Había sido capaz de observar la situación con cierta distancia, comprender su malestar y responder desde la calma, en lugar de hacerlo desde una reacción emocional.
Con mis hijos también estoy viviendo algo maravilloso. Aunque las discusiones forman parte de la convivencia con adolescentes, poco a poco, voy consiguiendo que surjan momentos muy especiales entre ellos y conmigo. Momentos de conexión, de comprensión y de cercanía que me recuerdan que las relaciones pueden transformarse cuando aprendemos a escucharnos de otra manera.
Aunque la relación más importante y, a la vez, especialmente difícil, es la que mantenemos con nosotros mismos. Aprender a darnos amor, cuidarnos, respetarnos y escucharnos es fundamental. A menudo queremos que los demás nos comprendan, que cambien sus actitudes o que nuestras relaciones mejoren, pero olvidamos que el primer paso empieza en nuestro interior. En Reiki, el autocuidado ocupa un lugar esencial. Dedicar tiempo a nosotros mismos, atender nuestras emociones y encontrar nuestro propio equilibrio nos ayuda a relacionarnos con los demás desde un lugar más consciente y sereno.
Esto no significa que debamos estar siempre bien para poder amar o acompañar a otras personas, ni que seamos responsables de las emociones ajenas. Significa que, cuanto más nos conocemos y aprendemos a gestionar lo que sentimos, más posibilidades tenemos de construir relaciones saludables, basadas en el respeto, la empatía y la comprensión. Porque el Reiki no solo nos invita a cuidar nuestra energía, sino también a observar cómo nos relacionamos con el mundo y con quienes forman parte de nuestra vida. Quizá no podamos cambiar la manera de actuar de los demás, pero sí podemos transformar nuestra forma de escuchar, de responder y de estar presentes.
Como dice uno de los Principios de Reiki:
Solo por hoy, sé amable. Cuando cambia nuestra manera de escuchar y comprender, desde esa amabilidad, también cambia nuestra forma de relacionarnos. Y, a veces, ese pequeño cambio es suficiente para hacer que donde antes solo había distancia ahora se encuentre un espacio de nuevas oportunidades. Todo comienza en nosotros mismos. Y desde ahí, poco a poco, también pueden cambiar nuestras relaciones.
